El recuerdo que perdura...
Lamentablemente, la televisión y otros medios de comunicación e información, llámese a éstos como la radio, los periódicos, etc., siempre con el propósito de ganar audiencia, y que no me digan lo contrario por favor, se encargan de recordar los sucesos acontecidos el 11 de Marzo del 2004 en Madrid. Yo personalmente tengo un amargo recuerdo, porque estaba en esa ciudad viviendo ese año, es decir, el año anterior.
Una vez, mi madre, cuando estaba en plena pubertad, se encargó de decirme que los recuerdos, aunque sean amargos, tiene su lado positivo recordarlos, pues eso te hace valorar más tu vida, y siempre te hace madurar en cuanto a actitud y opinión al respecto se refiere.
Recuerdo que ese día, era jueves por cierto, tuve que ausentarme del trabajo, por el hecho de ir a hacerme las pruebas médicas pertinentes para el carnet del coche.
Yo vivía en Madrid capital, a unos 10 escasos minutillos del centro, y ese día, me levanté por la mñn y recuerdo que, estando en la ducha, mi pareja puso la tele, y empezó a gritar, y salí de la ducha inmediatamente y me pegué a la televisión. Ella ese día libraba, pero llamó al trabajo para ir a ayudar a las víctimas (trabaja en un hospital céntrico...Gregorio Marañón), lo cual, adecir verdad, y siendo egoísta, no me hizo muha gracia en principio, por el miedo que, en ocasiones, te supone la propia ignorancia, pero luego, razonando en frío, me di cuenta de la generosidad y el acto social que estaba haciendo en su día libre, por lo que me equivoqué y cambié mi opinión. Recuerdo que, cuando ella se fue al hospital, yo fui a hacerme las pruebas del carnet, y, se me descompuso el alma cuando el señor de la clínica, muy amable por cierto, me dijo : hijo, te voy a hacer las pruebas rápidamente y de manera sencilla, porque hoy el mundo está triste, y hasta el de ahí arriba está llorando.
Me hice las pruebas ( no tardamos ni quince minutos) y me dirigí a casa con una sensación de tristeza inusual en mí.
Cuando fui a casa, puse la televisión, y eché a llorar, como pocas veces lo había hecho, viendo como sacaban una y otra vez heridos, fallecidos, etc.
Ese día, yo libraba tb en el trabajo de la tarde, y estuve recibiendo llamadas desde Cádiz toda la tarde: familiares, amigos, etc.
La sensación de tristeza todavía me invade. Los días postreros recuerdo que hubo luto, y sentí una sensación de vacío inmensa: no tenía ganas de comer, ni de hablar, y tuve unas cuantas pesadillas por lo acontecido.
Este pequeño homenaje, desde mi humilde opinión, va a esas víctimas del 11-M, porque ese tren no debería haber salido nunca, va por ellos mis lágrimas y el vacío de mi tristeza. Que así sea.
Una vez, mi madre, cuando estaba en plena pubertad, se encargó de decirme que los recuerdos, aunque sean amargos, tiene su lado positivo recordarlos, pues eso te hace valorar más tu vida, y siempre te hace madurar en cuanto a actitud y opinión al respecto se refiere.
Recuerdo que ese día, era jueves por cierto, tuve que ausentarme del trabajo, por el hecho de ir a hacerme las pruebas médicas pertinentes para el carnet del coche.
Yo vivía en Madrid capital, a unos 10 escasos minutillos del centro, y ese día, me levanté por la mñn y recuerdo que, estando en la ducha, mi pareja puso la tele, y empezó a gritar, y salí de la ducha inmediatamente y me pegué a la televisión. Ella ese día libraba, pero llamó al trabajo para ir a ayudar a las víctimas (trabaja en un hospital céntrico...Gregorio Marañón), lo cual, adecir verdad, y siendo egoísta, no me hizo muha gracia en principio, por el miedo que, en ocasiones, te supone la propia ignorancia, pero luego, razonando en frío, me di cuenta de la generosidad y el acto social que estaba haciendo en su día libre, por lo que me equivoqué y cambié mi opinión. Recuerdo que, cuando ella se fue al hospital, yo fui a hacerme las pruebas del carnet, y, se me descompuso el alma cuando el señor de la clínica, muy amable por cierto, me dijo : hijo, te voy a hacer las pruebas rápidamente y de manera sencilla, porque hoy el mundo está triste, y hasta el de ahí arriba está llorando.
Me hice las pruebas ( no tardamos ni quince minutos) y me dirigí a casa con una sensación de tristeza inusual en mí.
Cuando fui a casa, puse la televisión, y eché a llorar, como pocas veces lo había hecho, viendo como sacaban una y otra vez heridos, fallecidos, etc.
Ese día, yo libraba tb en el trabajo de la tarde, y estuve recibiendo llamadas desde Cádiz toda la tarde: familiares, amigos, etc.
La sensación de tristeza todavía me invade. Los días postreros recuerdo que hubo luto, y sentí una sensación de vacío inmensa: no tenía ganas de comer, ni de hablar, y tuve unas cuantas pesadillas por lo acontecido.
Este pequeño homenaje, desde mi humilde opinión, va a esas víctimas del 11-M, porque ese tren no debería haber salido nunca, va por ellos mis lágrimas y el vacío de mi tristeza. Que así sea.
2 comentarios
Rebeca -
Raquel -
p.d me gusta el cambio del blog